2 de marzo de 2017

Quería decirte
que pese a todos mis intentos
de ser una mujer sin ataduras
y huir de los contratos y los lazos
cada vez que te veo
dos estrellas se posan en mis ojos.
Que cuando entras por la puerta
los besos que te debo se ponen en fila
y hasta que no te los doy todos
el reloj no da más vueltas.
Que peso veinte kilos más
cuando me voy al trabajo
porque cargo los abrazos que no te puedo dar.
Que cuando no estamos juntos
la vida sigue,
pero yo no.
Que cuando se abren tus ojos
se enciende mi mundo
y no hay lugar al que pueda escapar
donde no suene tu risa.

21 de septiembre de 2016

De anhelos que al cumplirse se degradan


Miro atrás
y no veo más
que polvo pisado y caras conocidas.
Y aquí, en esta encrucijada,
no busco más que comprensión
en unos ojos ajenos,
algo que me haga sentir que pertenezco.
Qué difícil es encontrar el blanco en la gama de grises.
Qué difícil contemplar la explosión y decidir olvidarlo.
Y qué difícil mirar a los ojos de los tuyos
y ver que no son tuyos
y tú tampoco les perteneces.
Y buscar la forma de evitar encontrar
la decepción
en esos ojos.
Pasar de ser el lastre equivocado
la alegría pasajera
y no quedarte en el intento
de llegarle al corazón a la persona que amas.
Nunca.
Te di todo lo que pude inventar
para ti, para nosotros.
El problema es que no era lo que tú me dabas
Conduzco derecha a la oscuridad
más de una tarde
cuando se pone el sol.
Y te imagino en el arcén
como un autoestopista
buscando salidas.
Con tan mala suerte
que vas a dar
conmigo.

27 de agosto de 2016

Me dijo: no me vengas con preguntas si traes los bolsillos vacíos de respuestas. 
Y yo le contesté: no pretendas conocerme si no has pasado un día en la playa conmigo.
Después, bajaron algunos otoños por las escaleras y hubo muchas fotos que acabaron olvidadas en algún cajón. 
Escribir esto es como abrir la ventana, sacar la cabeza e intentar hablar con el viento. A pesar de todo, no puedo evitar preguntarme si un día seremos capaces de contarnos la historia y ver dónde están las 7 diferencias. 
A menudo me encuentro escribiendo y me paso una hora borrando los puntos suspensivos que sin querer voy dejando como migas de pan, aunque quizás no sea esa la solución para eliminar la tristeza de las páginas. 

Es el plan de cada día pero sin mañanas a la vista. Una jaula con barrotes de cemento. 
Si el mundo fuera a mi manera, llovería café en el campo y la red social más usada sería un hilo y dos yogures. 
Aprovechando que las confesiones están de rebajas, diré que prefiero una noche en la playa contigo y que las estrellas sean los únicos testigos, a una boda de banquete y cubierto. Prefiero tu pijama a rayas mientras lees en la cama a un traje que no te deje correr como un niño. Y prefiero dormir una noche a tu lado a dar la vuelta al mundo sin ti. 

26 de agosto de 2016


A menudo quererte se convierte en parte de la dictadura de la felicidad, y cuesta trabajo encontrar las razones después de todo lo llovido. La primavera se está cansando ya de nosotros y nuestras pocas ganas. A veces te encuentro y, sin mucho más que decirte, simplemente me siento a tu lado y te miro. 
Hay una capa de polvo por encima de nuestras vidas que está esperando a ser limpiada pero nadie le presta atención. Hay un sinfín de universos paralelos en los que me escuchas mejor, en los que luchamos juntos, en los que no nos rendimos, en los que abres los ojos.
Hay silencios en los silencios de tus silencios y lo peor de todo es que conozco el sonido de cada uno. Hay otra cadena cada vez que rompo una. Hay veces que me siento envejecer un poco por cada palabra hueca. Hay mañanas en las que nos ponemos la máscara de los vencedores y al llegar la noche se ha pegado a nuestras caras.

Este juego de vencedores y vencidos y estas alas rotas.

18 de noviembre de 2015

Razones acumuladas #1

Volver a casa significa muchas cosas.
Es volver a esa cotidianidad pasada de moda en el circo de tu vida. Es volver a respirar y decir cosas como "hasta las nubes aquí son diferentes".
Es dejar que tu cuerpo resintonice con el hogar, y emocionarte con ello.
Volver te hace fijarte en ciertas cosas e ignorar otras.
Está el amigo ese que ya no lo es, la voz de las noticias contándote cada día nuevas miserias. El vecino aquél que murió en tu ausencia y su viuda regando las plantas mientras se marchita el recuerdo.
Esperas que algunas cosas no cambien nunca mientras no estás. Como la voz de tu madre cantando a destiempo en el coche, los buenos bares, las buenas compañías. Que tu casa siga siendo donde está el abrazo de tu padre, condensado de nostalgias.
Volver a casa es sentirte querida y dejarte cuidar, y -cómo no- querer quedarte.
Pero luego ves tu ciudad como un escaparate de lo que ya nunca más serás, y esa rutina de la que hace un tiempo ya no formas parte, y varios "nosotros" que ya no cuentan contigo.
Volver a casa es ver a tu familia en color sepia si tu hermano no está. Es dejar que el sol saque a la luz todas las cosas que te distinguen de la persona que eras cuando te fuiste.
Y sin embargo...
Marcharte revive el odio al aeropuerto de Barcelona, a su t1, a sus puertas de embarque. Odio a la frialdad de sus monitores, donde se anuncia que se acerca el momento de marcharse.


2 de noviembre de 2015

Y esas cosas que nunca dejan de rondarme la cabeza.
Cuántas almas al desnudo hemos olvidado con la pretensión de fortalecernos. Imagino.
Cuántas nubes han pasado sobre el desierto de tu olvido sin una gota de agua. Ningún verde para adornar tus fracasos.
Ninguna cereza coronando la tarta nupcial rellena de mentiras que tan cuidadosamente nos encargamos de destrozar.
Digamos que todo pasa por algo. Digamos que no fue en balde todo lo que quisimos regalarnos, que las prisas de la intención no nos arrebataron más que los semáforos en ámbar a los que no mirábamos dos veces.
Y vaya, si corrimos. Pero no sé si hacia o desde.
Solo sé por seguro que el camino que recorrimos ya no existe. Al menos no para nosotros.
Nosotros, que íbamos de vándalos rompiendo las señales; nosotros, sin discursos necesarios y, desde luego, sin más recursos que la ilusión corrompida que nos hizo extraviarnos tantas veces.
Qué bien sienta a veces recordarlo.
Cuánto sentido cobra todo al juntar las piezas cuando puedes respirar.
Cuando ya no te aprieta el corsé de la culpa.
Cuando eres libre al fin.

17 de abril de 2015

El olor a lluvia es el olor de los recuerdos. Se cuela por mi ventana como un invitado de honor, impregna mi casa y todo cambia de color.
Me acuerdo de ti, de nosotros, de todas esas cosas en el cajón de mi mente con la etiqueta de "nostalgia". La infancia, los sueños sin cumplir, las personas que se fueron... Estáis todos aquí conmigo y con el olor a lluvia en primavera.
Es triste, pero a la vez no lo es.

Todas las prisas que ahora componen mi vida han abierto un hueco. Nos pasamos el día pensando en el futuro, agotamos el momento presente sin ni siquiera reparar en ello. Eso sí es triste.
Por eso, en esta tarde primaveral, mientras el olor a lluvia entra por mi ventana, me encuentro entretenida recorriendo el pasado y el presente, todas aquellas cosas que perdí y que gané, todo lo que tengo y lo que quiero en mi vida. Y no hay relojes, no hay prisa, no hay planes. Hay espera, hay tiempo, hay tranquilidad.