30 de julio de 2010

Y no me canso de trepar por sus enredaderas

Miradas al trasluz que definen sentimientos que tal vez sean mutuos. La pluma y el tintero de un tal azar van dibujando un nuevo destino a aquellos que un día -no importa si fue hace mucho o poco tiempo- decidieron que valía la pena apostar una parte de nosotros mismos si se trata de participar en la ruleta rusa del amor.

Que a veces duele cuando pierdes y te sientes obligado a amputarte una parte de tu mismo ser para olvidar, para ignorar o para lo que sea, mientras piensas que eso hará que te sientas mejor, incluso si sabes a ciencia cierta que no servirá de nada, lo haces, cegado por los recuerdos y las imágenes que se presentan ante ti y parece como si te clavaran un puñal en los riñones.

El amor, a veces esperas y esperas y esperas y nunca llega, y un día cualquiera llama a tu puerta. A veces se disfraza y a veces engaña, a veces te hace sufrir y a veces es vengativo. Sea como sea, siempre deja un rastro en ti, un algo que provoca que cambies, que crezcas, que elijas una nueva dirección. A mí me pasa que cuando todo se acaba pienso que no es así, que no todo se acaba y que trepar por las enredaderas del amor, al fin y al cabo es... estimulante.

27 de julio de 2010

Me libré de ti. Como se libra de la condena el fugitivo. Y tú, muy lejos de adivinar el ritmo cadencioso de un adiós inevitable, echaste sobre mí las cenizas de la hoguera que juntos encendimos, junto con tu más resentida mierda.
Me libré de ti porque fuiste la cuna y la tumba de lo inconmensurable de mis sentimientos. Siempre supe que habría un final.
Me libré de ti por probar la libertad, que más tarde se convirtió en caos y que me ayudó a crecer como crecen las rosas entre la maleza.

14 de julio de 2010

bla bla bla

Quiero hablarte de una sensación. ¿Sabes cuando sientes que algo te inunda y te sientes pesado y frustrado de repente? Físicamente sería como cuando alguien te hace una ahogadilla o intentas aguantar mucho rato debajo del agua, te agobias y en lo único que puedes pensar es en subir y respirar.
Yo quiero salir a flote metafóricamente, volver a dar con mi propia superficie y olvidarme de ciertas cosas. No sé si eres tú quien me hace una ahogadilla metafórica o soy yo quien intenta hundirse. Últimamente estoy más escéptica y arrogante de lo normal, eso me lleva a sentirme mal y a estarlo aun más. En definitiva, un bucle en el que he entrado yo solita y del que no sé cómo salir. 
Prefiero pensar en la parte positiva de que estoy de vacaciones y hace sol y todo es bonito, pero ahora que he vuelto de estar unos días fuera y tengo que pasar unos días en mi ciudad, sólo puedo imaginar que llevo días estando a estas horas en la playa con mis amigas y ahora estoy en mi cama escribiendo esto, que por cierto no me lleva a ningún sitio...

7 de julio de 2010

Me levanto tarde, hago las tareas de siempre. Mi vida no ha cambiado, sigo siendo yo, la misma, la chica que cada día decide un poco más cómo va a ser su vida, esa que intenta vivir cada día de una forma distinta.
Pero ahora ya no soy la misma. Todo me parece diferente, un poco más frío y un poco más gris. Pero no ha cambiado nada de fuera, soy yo. Y creo que todo es por tu culpa, por haber entrado así y haberlo revuelto todo dentro de mí. Ahora lo veo todo un poco más triste por momentos, y creo que no puedo dejar de pensar en ti y en si te acordarás de mí de vez en cuando; yo sé que esto no es normal y que no le ocurre a cualquiera, porque desde que te he conocido me he dado cuenta de que quizás he estado algún tiempo esperándote y ahora me asusta pensar que te he perdido sin ni siquiera tenerte.