27 de enero de 2011


Una ventana abierta al mundo. A un Madrid que enamora. 

Caes del cielo como una lluvia gris, riegas los campos en Londres o en Madrid, de las montañas al bajar para empezar a evaporar partículas de tu esencia y poder volar... Río azul, me esperas en el mar, río azul, corriendo al temporal, hacia el cielo, para ser nube y lluvia en mí otra vez. Río azul, quédate conmigo, río azul...

13 de enero de 2011

Apaga y vámonos

Me gustaría haber escrito una canción. A todos tus sentidos. Directa al corazón. Sentimientos que salen a flote, agarrados a pequeños troncos permanecen a la deriva. Pero a mí me hunden, poco a poco. Me gustaría escribir un libro. No para darme tiempo. No para dedicarlo. Para librar batallas con los ojos cerrados. Para inventar aquello que no veo pero que, de alguna manera, veo. Me gustaría que no fuera éste un motivo suficiente. Que la felicidad no fuera el precio a pagar. ¿Y todo por qué? La tinta se borra pero no lo que significa. Las palabras hablan pero no por sí mismas...
El tiempo. Huyo de él y de lo que provoca en mí. No puedo crecer más. No quiero envejecer. Aún no hay razones suficientes. "Nos guiamos por el instinto y después nos cargamos de razones". Mis razones son el instinto. Sé lo que hago porque algo me lo dice. Me empuja. Me obliga. 
Me da igual ser aquello que odié. No quiero ser eso que odio. Me he encerrado a mí misma en mí misma.
Si te he empujado al abismo lo siento. No puedo distanciarme de lo que soy. No puedo, nunca, olvidar la primera persona. Y no puedo engañarte, no me lo voy a permitir. 
Si no puedo explicar lo que he aprendido, ¿lo he aprendido realmente? 
¿Por qué esconder lo que siento? Aún más, ¿por qué de mí misma? ¿Me pesan los errores tanto como para no querer avanzar? ¿Tengo miedo de perder o de hacer perder a los demás? 
¿Quien ha de reconstruirme? ¿Quién puede hacerlo?
He creído en cosas ridículas. Deseé tanto ser una buena persona que al final me convertí en lo que los demás consideran una buena persona. Y yo quiero ser yo misma. Ni más ni menos. Mentiría si te dijera, a ti, que lees esto, que me importa mínimamente lo que opines ahora mismo sobre mí. 
¿Tengo que ser yo quien os pida que os replanteéis esas certezas que creéis tener?