28 de febrero de 2011

Conozco la sonrisa brillante de las mañanas, 
las tardes melladas, las desdentadas noches. 
Sé del aullar de gigantes en lumbres de aspa de molino. 
Sé del letargo de los sentidos entre el estruendo de monedas. 
Sé del néctar de las bocas y de su aliento en la nuca. 
Sé de las palabras inútiles como volutas de humo 
y de camas deshechas como lienzos desflorados. 
Sé de los bordes cortantes del canto herido, 
sé de su demencial cordura. 
Desconozco, sin embargo,
ese rostro vagamente familiar 
que me mira, a cada instante, 
desde el espejo.

Kutxi Romero

23 de febrero de 2011

In memoriam

Aquí no hay nada. Ni aquí, ni allí. En ningún lugar. No hay nada que pueda hacerme valorar cada paso que doy. No hay nada que me haga ver el mundo con otros ojos porque ni siquiera sé si los que miran desde mis cuencas son mis ojos.
Te busco en el recuerdo y no encuentro más que polvo. Te busco y desaparezco en una nube de denso humo. Mi integridad se va volando en el viento, cada una de mis virtudes y cada uno de mis defectos desaparecen. Me quedo sin nada. 
No he aprendido a estar sin ti.

21 de febrero de 2011

Tengo un dolor de cabeza brutal.


Mi vida se ha disfrazado
de algo distinto
y ya no sé qué soy
ni dónde vivo.

15 de febrero de 2011

El sueño de una noche de verano II

Aunque tú no lo sepas
suena tantas veces que resulta real
lo que no sabes, de mí, 
lo que ignoras de mi pasado,
de las cosas que hice...
Sin embargo, sabes.
Sabes quién soy y lo supiste siempre
sabes lo que creo
ocupas un lugar etéreo en mi existencia;
apareces en mi vida haciéndola creíble...

El sueño de una noche de verano I

Pasa la vida
acontece en sí misma
mueren los días
nacen los sueños
resucitan ilusiones
pero, intrínsecamente,
misteriosamente escondida
en esta sucesión de instantes
aparece la luz de tu existencia
tú eres,
tú existes,
tú estás ahí,
en algún lugar de este mísero escenario
de muerte y decadencia
para dar sentido a todo
y romper así el ciclo.

14 de febrero de 2011

Conclusión

Si no me equivocara no sería yo. Y si no dijera "lo siento", tampoco.
Pero la pregunta es: ¿Por qué?
Si quieren saberlo, hay muchos porqués. Me equivoqué porque huí del miedo a los juicios de valores, porque no quise volver a dejarme llevar por una ingenuidad que me eleva a lo más alto para después dejarme caer, dando con mis huesos en el suelo. Porque aprendí a no darle razones al destino. Por no perder mi identidad. Porque he visto a mi intimidad formar un remolino hasta volverse una ínfima parte de mí misma.
Y todo esto... hay un momento en que se vuelve irrelevante.
Y otra vez se preguntan: ¿Por qué?
Vayamos paso por paso. Porque los peores juicios de valores son de los que no tienen derecho a hacerlos. Porque abrirme en canal ante personas que me dan alas me impide romperme cada vez que caigo al suelo. Porque un día me dije que el destino me daba igual. Porque mi identidad está con quien me conoce. Porque mi yo estaba presente cada vez que desnudé mi alma ante sus ojos.
Ya perdoné errores casi imperdonables.
Traté de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.



Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto, y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz .

Ya me enamoré de una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y ...

[...]                                  
                                       Charles Chaplin

11 de febrero de 2011

Rememorando

Me viniste a buscar cuando yo ya no estaba. Sólo quedaba la sombra y la estela que dejé al pasar.
Cuando viniste a buscarme ya me había ido. Llena de intenciones y vacía de razones. Cansada de ser algo que nadie buscaba. 
Me llevé unas cuantas fotos y papeles en blanco. En una mano tenía un corazón oxidado. En la otra, un pasado convertido en presente.
Ignoras dónde fui porque no supiste ver más allá. 
Lo había dejado escrito en las paredes con agua salada.

Huyendo de los trenes

Corazones sin sentido que se pegan puñetazos, corazones fustigados por su propia estupidez, corazones que no tienen cabeza y tienen pies.
Corazones que me miran desde lo alto de las torres de castillos incendiados por sentimientos que una vez les engañaron. Corazones ciegos como puños cerrados que no tienen más razones que el olvido. Corazones que me escupen cuando paso porque ignoran que alguna vez yo también fui un corazón traicionado.
Corazones que habitan en el subsuelo de algún territorio en el que manda la locura. Corazones que se compadecen de aquellos que no tienen corazón. 
¿Qué tiene quien no tiene corazón? ALAS.

9 de febrero de 2011

"No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo..."

3 de febrero de 2011

Coges mis trocitos
mis retales de mí
y los unes
formando una bandera
que soy yo
y que mantienes erguida
libremente
nada te puede detener
ni yo misma
porque me marcas
me construyes
me enloquece tu elocuencia