28 de febrero de 2011

Conozco la sonrisa brillante de las mañanas, 
las tardes melladas, las desdentadas noches. 
Sé del aullar de gigantes en lumbres de aspa de molino. 
Sé del letargo de los sentidos entre el estruendo de monedas. 
Sé del néctar de las bocas y de su aliento en la nuca. 
Sé de las palabras inútiles como volutas de humo 
y de camas deshechas como lienzos desflorados. 
Sé de los bordes cortantes del canto herido, 
sé de su demencial cordura. 
Desconozco, sin embargo,
ese rostro vagamente familiar 
que me mira, a cada instante, 
desde el espejo.

Kutxi Romero

2 comentarios:

Anónimo dijo...

pones textos tan profundos que no se que decir, shol.
ho deixarem en un t'estimo :)

Javier dijo...

No es tarea fácil tampoco conocer nuestro interior ni las ideas que se nos mueven y viven dentro

Saludos