31 de agosto de 2011

Conversaciones conmigo misma

Suben los grados en sangre. Vuelvo a casa como flotando, y viene a mi cabeza aquella canción. Porque a veces me despierto borracho en los portales, y aunque no sé ni mi nombre sé que quiero abrazarte. Y, mientras la imaginación vuela, el tiempo no parece avanzar. Últimamente espero muchas cosas de mi alrededor. Quizás demasiadas.
Pero la imaginación sigue volando, y mi mente sigue divagando. Y el olvido escondido en un bolsillo, y el tacto de tu piel y un papel y un cigarrillo, tu andar de cascabel y tu besarme de tornillo... 
Demasiada nostalgia anticipada. Echo de menos cosas que no han pasado.


Aun.


21 de agosto de 2011

9 de agosto de 2011

Congelada en pleno agosto

Me quedo sola. A veces me gusta, cuando no necesito a nadie. Suena egoísta, pero últimamente estoy demasiado en contacto con el egoísmo.
Me quedo sola. Cierro las puertas, abro las ventanas. Me pongo música y enciendo un cigarro. Y, joder, la rueda gira. O vuelve a hacerlo, qué sé yo. Y los sueños no son más que el lado oscuro de las esperanzas.
Entre los espasmos nerviosos de querer hacer cosas se esconde la desgana de no tener nada que hacer. O de no poder hacer nada.
Me pesa la mirada de la gente que conspira, el Universo dice que no lo conseguiré, y las canciones suenan a "no podrás hacerlo, pero sigue deseándolo, deséalo aún más, hasta que duela".
Y le hago caso a todo y a nada, se me escapan las palabras y la fe. Podría decir que esta no soy yo. Pero lo soy. Soy la versión de mí misma encerrada en silencios. Soy yo cegada por la decepción.
Parece mentira que esté descubriendo a estas alturas el precio de la verdad.