26 de agosto de 2016


A menudo quererte se convierte en parte de la dictadura de la felicidad, y cuesta trabajo encontrar las razones después de todo lo llovido. La primavera se está cansando ya de nosotros y nuestras pocas ganas. A veces te encuentro y, sin mucho más que decirte, simplemente me siento a tu lado y te miro. 
Hay una capa de polvo por encima de nuestras vidas que está esperando a ser limpiada pero nadie le presta atención. Hay un sinfín de universos paralelos en los que me escuchas mejor, en los que luchamos juntos, en los que no nos rendimos, en los que abres los ojos.
Hay silencios en los silencios de tus silencios y lo peor de todo es que conozco el sonido de cada uno. Hay otra cadena cada vez que rompo una. Hay veces que me siento envejecer un poco por cada palabra hueca. Hay mañanas en las que nos ponemos la máscara de los vencedores y al llegar la noche se ha pegado a nuestras caras.

Este juego de vencedores y vencidos y estas alas rotas.

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